FRANCESC BOIX. Fotografías de la familia Andreu

El 8 de mayo de 2018 Fotoconnexió inauguró en las Cotxeres de Sants la exposición Los primeros disparos de Francisco Boix. Yo decidí ir, y también me llevé una preciada colección, las fotografías familiares de Paco (tanto las que sale, las que hizo o las que envió).

Paco era amigo de la familia; vivía en el número 17 de la calle Margarit, en el Poble Sec de Barcelona, ​​y mis abuelos y padre vivían en el 15 de la misma calle. Paco pasaba más tiempo en la mercería de la abuela Carmen que en su casa. Lo conocí el verano de 1945 en Montpellier, cuando él tenía 25 años (había salido de Mathausen en mayo) y yo tenía 4 años. Vino a ver a los Andreu (su familia en el exilio), la única familia con la que se reencontraría, pues nunca volvió a ver a sus padres y hermanas. Para mí, en aquellos momentos sólo el Paco era una persona mayor que no se comportaba como un adulto: me hacía servir de excusa para que los dos nos hartásemos de helados; me dejaba su cámara de fotos para jugar; y me animaba a hacer travesuras cuando íbamos a la playa, los veranos de 1945 a 1947. Fue el mejor compañero de juegos que tuve; primero sólo conmigo y ya después incorporamos a mi hermana… el sueño de un niño.

Tras el verano de 1947 no lo volví a ver nunca, pero siempre ha formado parte de mi imaginario familiar. Primero la abuela Carmen, luego la madre y ahora yo, todos hemos estado seguros de que hay que preservar los hechos y mantenerlos documentados para las generaciones futuras: por eso hemos conservado las fotografías de Paco.

La dimensión histórica del personaje me la ha aportado diversos factores externos:

Su testimonio excepcional al proceso de Nuremberg.

La obra de Montserrat Roig Los catalanes en los campos nazis, de la que se hizo una presentación en el Ateneo de Sants (que yo presidía) acompañada de una exposición de las fotografías familiares.

El documental de Llorenç Soler Un fotografo en el infierno, que usó imágenes familiares y en el que mi madre sale como testigo.

La aparición del fondo de fotografías de la Guerrra Civil, que dio lugar a la exposición Los primeros tiros de Francesc Boix.

Sin embargo, hay que decir que fue a raíz de la exposición de Fotoconnexió en las Cotxeres, en el 73 aniversario de la liberación de los campos nazis, cuando decidí incorporarme activamente al proyecto Boix, pues es menester preservar la memoria histórica.

No podemos dejar que las nuevas generaciones ignoren la tragedia de los republicanos antifascistas deportados. Paco y sus compañeros lucharon mucho para conseguir sacar de los campos los documentos gráficos de la barbarie y es trabajo nuestro que esto no se olvide.

 

August Andreu

La exposición

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